Los celos patológicos pueden convertirse en un problema difícil de tratar. Aprende a identificarlos y acude al especialista lo antes posible.

Los celos son una emoción muy compleja que se puede originar por un sinfín de causas diferentes. Normalmente se deben al miedo a perder a un ser querido en favor de otra persona. Sin embargo, hay una diferencia notable entre los celos patológicos y los pasajeros y sutiles. Te contamos qué son los celos patológicos, cómo distinguirlos y qué hacer para superar esta situación, que generalmente requiere la ayuda de un terapeuta.

Qué son los celos patológicos

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Hay varios tipos de celos, y los patológicos son sin duda los más peligrosos. Mientras que los celos ‘típicos’ se deben a una sensación de inquietud (justificada o no) porque tu pareja prefiera a otra persona en tu lugar, los celos patológicos se pueden llegar a convertir en un trastorno emocional.

Los primeros no suponen un gran desafío para la pareja, si no están fundados, el celoso dejará de sentirse así pronto. Y si lo están, la situación se solucionará en uno u otro sentido, pero este tipo de celos nunca harán que la persona pierda el control sobre sí mismo. Incluso, aunque sean celos sin motivo, pueden llegar a solucionarse si se trabaja en las razones por las que aparecen.

En cambio, cuando los celos son patológicos se consideran un trastorno ya que, estando fundados o no, el celoso perderá la capacidad de controlarse, se obsesionará y se volverá destructivo tanto para si mismo como para su pareja. Una persona celosa es aquella que prefiere que su pareja esté solo con ella, el celoso patológico es posesivo y actúa como tal.

La terapia puede ser la solución a los celos patológicos

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En estos casos, acudir a terapia es fundamental para solucionar este grave problema.

Lo más complicado es que la persona que padece este tipo tan dañino de celos sea capaz de darse cuenta de lo que le ocurre y acceda a tratarse. Para ello, es impórtate que comprenda que su manera de actuar se sale de lo normal, que su comportamiento es perjudicial para él y para los demás. Debe atender a las señales que le convierten en una celosa patológica y analizar los aspectos de la relación que han hecho que piense de esa manera, de esta forma se percatará de que no tiene motivos para actuar de esa manera.

Para superar estos celos con terapia, el profesional deberá establecer un plan de intervención desde varias perspectivas diferentes. Enseñará a su paciente a controlar sus ataques de ira con su pareja, a comunicarse con el otro, a identificar las causas reales y a prevenir nuevos brotes.

Se trata de un camino bastante complejo que, de tener éxito, hará que el afectado asuma que la vida no se termina si su pareja le deja por otra persona; que su autoestima aumente (tenerla baja es una de las causas principales de los celos patológicos); que erradique sus comportamientos agresivos y los que invaden la intimidad y libertad individual de su pareja; que abandone su obsesión por la infidelidad; que deje a un lado sus viejos hábitos… y ese largo etcétera que las personas celosas patológicas deben enfrentar.

Un profesional cualificado y un paciente dispuesto a cambiar son fundamentales para que este tipo de terapias surtan el efecto deseado.

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